Un diminuto rectángulo sobrepuesto sobre los extensos terrenos del Sáhara podría ser la solución más eficaz para poner en marcha el audaz plan de reducción de las emisiones de dióxido carbono (CO2) en Europa, haciendo uso del feroz poder del sol desértico.
Aunque es más pequeña que cualquiera de las naciones del norte de África y representa un espacio ligeramente más pequeño que Gales, los científicos afirman que este área podría llegar a generar energía solar suficiente para suministrar a toda Europa de electricidad limpia.
“Se requiere tan sólo de la captura del 0.3% de la luz que cae sobre el Sáhara y los desiertos de Oriente Medio para satisfacer las necesidades de energía de toda Europa”, afirmó Arnulf Jaeger-Walden del Instituto para la Energía de la Comisión Europea, durante su participación en el Euroscience Open Forum 2008 (ESOF) de Barcelona.







